Me pareció INTERESANTE acudir a este taller.
Estaba en un momento de mi vida, en que estaba empezando a creer en lo que a simple vista , con los
ojos físicos no podemos ver. Y que mejor tenia que hacer sino ver lo que estaba oculto para mi? EL AURA
Tengo que contar una experiencia: a la semana de la muerte de mi hijo, estamos durmiendo , mi marido y
yo y me desperté con ganas de ir al servicio. Ya en la cama , escuché un ruido ronco y continuo, a la vez que se ilumino todo el pasillo. Me levante para ver que estaba ocurriendo, y pude observar que el
ordenador que estaba en el dormitorio de mi hijo, se había encendido solo.
Se lo hice saber a Jose ,lo que estaba ocurriendo nos sorprendió mucho, era increíble¡ ningún ordenador se pone
en marcha solo¡
Yo sabia en mi interior , que era una señal de él, de mi hijo, estaba entre nosotros.
Apagué el ordenador. Y me acosté boca abajo. Entonces fué cuando sentí en mi espalda, un
movimiento, una sensación muy extraña, algo indescriptible, un aleteo de
alas? un sonido de como si chocara un ala contra otra, una y otra vez, durante un tiempo estuve así, sin querer moverme,
NO COMPRENDIA NADA, era muy hermoso y con un posible significado para mi.
Esa experiencia, ese sonido en mi espalda, era un símbolo de comunicación, de lo sutil e invisible a
lo físico y humano. Ese día comprendí que hay mucho más de lo que sabemos, que no hay limites
para el alma que quiere decirte, la muerte no existe, y te lo quiero contar, te lo quiero demostrar , para
que entiendas de la vida y de la muerte. Estoy más cerca de lo que te imaginas, y aún vivo en otro
plano. Fue inequívoco y extraordinario.
Después, varios días más tarde, ya en el taller ,aprendimos a mirarnos unos a otros, sobre un lienzo blanco, estábamos
descubriendo el aura, distintos colores y brillos que desprendemos a modo de halo. Nos decían mirar
bien, de forma fija y con los ojos entornados, a los contornos de la cabeza y hombros.
Pues bien ese día, el profesor y varios de los asistentes, pudieron ver en mí una especie de alas blancas,
que sobresalían de mi contorno. Algo mágico y divino estaba ocurriendo, yo estaba en paz. No quise
saber , ni preguntar que era, Pero solo sé que lo inexplicable , será comprendido.
Ese dia decidí tatuarme en el dorso del pie derecho dos corazones , como símbolo de la fuerza del amor.
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